Padre saludable… ¡vale por dos!

Fuente: Revista Cosas
Por Nelson Brunetti

Una manera sublime de celebrar la paternidad es oyendo consejo para llegar a… lo mejor, por eso, les regalamos a los hombres de la casa algunas recomendaciones que les permitan disfrutar y compartir en familia hasta la longevidad

Cuando se piensa en el complejo rol de padre, automáticamente se piensa en cosas como cuidar y proteger a su familia, procurar ser el sustento económico de sus seres queridos y proveer lo necesario a su hogar; siendo además un buen ejemplo a seguir, entre otros aspectos importantes. Pero, muchas veces, papá olvida que una de las responsabilidades mayores de ser padre es procurar mantenerse sano, para que de esa manera pueda cumplir con todo lo que ello representa y sentirse mejor.

La apariencia masculina moderna está muy lejos de aquella figura del hombre con un abdomen prominente, que en otros tiempos erróneamente se pensaba que era sinónimo de estar saludable, fuerte y poseer una condición de prosperidad o riqueza. Hoy por hoy está respaldado científicamente que tal aspecto es sinónimo de trastornos, con la probabilidad de padecimientos de enfermedades cardiometabólicas. Estos problemas de salud pudieran ser: hipertensión arterial, enfermedad isquémica coronaria (infartos al corazón), accidentes cerebro-vasculares, diabetes y ciertas formas de cáncer como, por ejemplo, próstata y colon.

Es importante conocer que el tamaño de la circunferencia del abdomen está directamente relacionado con la cantidad grasa visceral o intra-abdominal, lo que contribuye a generar un estado inflamatorio generalizado en el organismo y tiende a obstaculizar las arterias. Es de importancia saber que la circunferencia abdominal por encima de 102 cm, sobre todo en los hombres, se asocia con enfermedad cardiovascular independientemente del índice de masa corporal y de la edad. Estadísticamente hablando, 1 de cada 8 hombres fallece como consecuencia de una enfermedad coronaria antes de los 65 años.

Una de las condiciones ineludibles para estar, sentirse y verse bien es cuidar su alimentación, de la misma manera como cuidaría la seguridad económica y afectiva de sus seres queridos.

Existen aspectos fundamentales a tomar en cuenta relacionados con un hábito para alimentarse de manera saludable, dentro de los que podemos mencionar:

  • El consumo de grasas saturadas y transaturadas son perjudiciales, por lo que se deben consumir de manera limitada. Predominan en los alimentos de origen animal (carnes, huevos, tocino, lácteos enteros, helados y crema de leche). Las grasas en exceso tienen un efecto inflamatorio en las arterias.
  • No combinar grasas con carbohidratos. Hay que tomar en cuenta que siempre que se le suministre al organismo azúcar (carbohidratos) con grasas (lípidos), éste almacenará la segunda y utilizará la primera, lo que traerá como consecuencia el aumento de la grasa corporal.
  • Mantener una dieta de cinco comidas al día, las tres principales (desayuno, almuerzo y cena) y dos pequeñas meriendas; ese es el gran secreto. El desayuno es particularmente importante, ya que existe una clara asociación entre dejar de desayunar y una mayor tendencia a engordar.

Muchas veces el hombre por estar inmerso en su trabajo tratando de ser productivo, incurre en el error de olvidarse de sí mismo y, claro está, que es predecible determinar a ciencia cierta que va a sufrir alguna alteración importante en su estado de salud, que implique muchas veces costosos tratamientos, o sufrir de incapacidades temporales o permanentes que afecten directamente el bienestar y la seguridad de la familia.

Lo que sí es seguro es actuar con conciencia y tratar de modificar aquellos factores de riesgo que pudieran desencadenar la aparición de una enfermedad con consecuencias cardiometabólicas. Algunos de los factores de riesgo más importantes, relacionados con la nutrición en el hombre incluyen:

  1. Índice de Masa Corporal por encima de 30Kg/M².
  2. Cintura abdominal, mayor de 102 cm.
  3. Colesterol malo o LDL, por encima de 100 mg/dl.
  4. Triglicéridos por encima de 150 mg/dl.
  5. Colesterol bueno o HDL por debajo de 40 mg/dl.
  6. Tensión arterial elevada (de acuerdo a su edad).
  7. Resistencia a la insulina, por encima de 11 mg/dl.
  8. Nivel de azúcar alto en la sangre (Hiperglucemia), por encima de 100 mg/dl.
  9. Sedentarismo
  10. Sobrealimentación.

Artículo publicado
Revista Cosas de Unicasa
Edición N° 76
Año 2012

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